
MEMORIAS DE
DIÒGENES.
QUILÓN,
VENDEDOR AMBULANTE
Cada vez más difícil para nosotros
despeñar a Quilón para que buscase empleo. Y no podía justificarse más su
resistencia. En algunas fábricas estuvo a punto de conseguir trabajo. Pero, se
derrumbaba su ilusión porque el jefe de personal, ducho psicólogo, calaba la
personalidad de Quilón y lograba comprender, después de intrincados y
engorrosísimos estudios, que no era halabolas.
Tampoco...